Romance Imposible. Era un romance ficticio, por tanto, incompatible. Repitió frases como esta: «el amor todo lo puede». También afirmó muy seria «en amor no hay imposibles». Casi reí al escucharla, mientras lo consideré gracioso. Una gota de agua pura, lo afirmaba a pie juntillas. Desde niña ya ella estaba, mucho muy enamorada…del fuego con sus pavesas. Es probable que lo entienda. Que funja como madrina. Como escritora disfruto, de todo lo que es ficción. Sin embargo, me parece, que tenemos circunstancias hoy fuera de mi control. En conclusión, imagino, un trágico resultado, un desenlace fatal.

“Romance Imposible”
Cuando se ha visto- le dije- aberración como esa,. Ni para mito me alcanza, no hay fábulas ni leyendas que respalden tu quimera. Ningún Romance Imposible ha de estar en tu camino. Busca en las aguas del río, de los lagos o los mares. No busques en aguas mansas, no te fíes de su apariencia. Pueden guardar remolinos y una corriente violenta. https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=58486&Lng=0Busca paz, serenidad. En conclusión, te recuerdo “como se vive se muere”. Es una frase muy sabia, aplica sin restricción.

Andrea Saldaña Rivera
Romance Imposible. Andrea Saldaña Rivera
Mexicana. Enfermera en Salud Pública, formación inter y multidisciplinaria, con perspectiva de género con Talleres y Diplomados en Universidades, Institutos y otros en México y E.U.A. Escritora y poeta multi premiada. Conduce el programa «Mujeres de hoy» de Radio Claret América de Chicago Illinois. Exfuncionaria en el gobierno de San Luis Potosí, Conferencista y capacitadora internacional para México y varios países de América Latina. https://es.wikipedia.org/wiki/Andrea_Salda%C3%B1a



que funcionaba como biblioteca. Ahí prácticamente me “clavaba” leyendo desde pasquines hasta novelas. Mi primo Sergio, era el único que se daba cuenta. Quizá porque compartía conmigo ese apasionado hábito por la lectura. Compartir nuestro secreto, la «orgía perpetua» de esos viajes fantásticos que la lectura ofrece, fueron parte de nuestras conversaciones. Dicen que las anécdotas de la niñez, suelen ser inolvidables, en mi caso, aún lo son.
Recuerdo nuestros juegos por la noche, lo mismo entonábamos canciones infantiles que contábamos cuentos de terror. No olvido aquella escena, cuando sangraba profusamente uno de los párpados de mi primo, su perro, el mismo animal del cual yo siempre permanecía lo más alejada posible , ese cuya fiereza imaginaba por su aspecto o su enorme tamaño, al parecer con una de sus uñas había cortado en dos el párpado de mi primo, mientras jugaban. Sergio detuvo a su padre que ante la impresión solo podía pensar en matar al animal. Así, de ese mismo tamaño, así era el alma de aquel primo que nunca olvidaré. Estoy de acuerdo, las mejores experiencias de la vida no suelen estar planificadas, ocurren al azar y nos acompañan toda la vida.

Nos dejó la imagen de sus ojos, llorosos, colorados y casi reventados. El trabajo en la milpa del patrón lo agotaba. Por eso se decidió a irse de “mojado”. Yo me imagino que usó hasta sus lágrimas para empezar a borrar nuestros nombres. Porque ni una carta nos mandó, mucho menos el dinero que había prometido. Al menos pa’ comer, porque el hambre es bien canija, sale no sabe uno de dónde pa’ meterse en los intestinos.







Fueron varias ceremonias religiosas a las que asistimos, todas con nuestras familias. Hubo tantos bautizos, aunque el mío puedo evocarlo gracias a la descripción y las anécdotas. Las repites con frecuencia, por eso reconozco que es una versión muy diferente a la que me contaron vagamente mis padres.
Yo quedaba pasmada por la belleza de las obras y por tus palabras. Guardé todas las postales , veía con frecuencia la que se considera 




Vi la frazada que te cubría desde el cuello. Seguro el calor te molestaba. Pedí que la cambiaran por otra más ligera. Debía asegurarme. No hubiera querido interrumpir tu sueño. Tampoco me gustaba verte inmóvil tantas horas. 
Vuelvo a rezarle a la Virgen esperando que nuestras balas lleguen primero y las de ellos pasen por mi lado sin encontrarnos ni a mí, ni a mi caballo. Aunque el grito también es para animarme o para aturdirme, a la hora de los “fregadazos” ya ni sé, me sale sin pensarlo. “VIVA ZAPATA, TIERRA Y LIBERTAD PARA TODOS”








