El silencio, ese cabrón que espero cada noche
ante todo, ese tan mal parido, simbólico y ausente,
sale por chicuelinas en medio del capote
ante el rumor que todo lo enmudece.
Será que la sordina se oculta con cautela,
a la madre el sosiego, además, no acepto disimulos,
por más que la muleta se empeñe tercamente
con pases imprudentes, valerosos y estoicos,
Finalmente, me parece que sigue sin rendirse, terca, libre y osada, la luna
con su luz de cuerpo entero, ahí sale a mi encuentro,
ahí, junto al silencio, tanto como el amor que yo más
quiero, en la tarde de toros, de este final incierto, traicionero.
¿Quien soy?https://es.wikipedia.org/wiki/Andrea_Salda%C3%B1a








El canto de los gorriones.
Escuchó a su madre, hablaba con la abuela. Esperó para no interrumpir el momento. Le decía a la abuela ¿Te gustaría ver el atardecer frente al mar? Y luego de unos segundos agregó ¿Qué te parecería un recorrido por Tampico y la playa de Cd Madero?, “Hecho” fue la misma voz. “, Bueno, pero será mañana, hoy tengo que ir al médico”. La sorpresa la inmovilizó por unos segundos. Hacía años que la abuela no salía de su recámara.
Estacionaron frente al mar, abrieron la portezuela y la abuela pudo verlo. Las olas estaban bravas y el aire corría suavemente. Disfrutaron en silencio un par de horas. Todo había valido la pena. La última voluntad de la abuela se había cumplido. Unas lágrimas brotaron suavemente de los ojos de la abuela, los nietos las sintieron como propias. El momento era tal como ella lo había imaginado …” las imágenes, silencios y sonidos de todos los elementos generan diferentes emociones” Ahora estaba segura que habían hecho lo correcto.